domingo, 30 de agosto de 2015

WILLIAM CRAIG - EL SUFRIMIENTO DEL SER HUMANO


EL PROBLEMA DEL MAL 
en
LA FILOSOFÍA CRISTIANA


¿Cúantas veces nos hemos quejado con amargura cuando se nos viene encima la maldad? ¿Has experimentado la sensación que, cuanto más te esfuerzas en ser mejor persona, arrecian las críticas contra tu comportamiento? O... ¿sientes que solo tú estás esforzándote en cambiar y ser mejor cristiano mientras que otros a tu alrededor, tal esfuerzo los tiene sin cuidado? ¿Percibes que todo lo que haces para bien, irremediablemente deriva hacia lo malo? A veces tratamos de hacer cosas buenas y nos sale literalmente "el tiro por la culata".

¿Adónde esta Dios que no nos bendice? ¿Por qué, en algunas situaciones, por más que nos esforcemos en hacer lo correcto,  al rato nos damos cuenta que todo a sido en vano? Alguien me dijo: -Tu naturaleza caída te induce al pecado, Marc. Y si pecas, nada te salva de las consecuencias. El pecado, amigo, es lo que te hace sentir que estas en la vida cristiana sin progreso. Por eso, jamás abandone la confesión en Cristo rogando por el perdón de tus pecado día a día.

En lo personal, a veces el dolor que provoca el mal me ubica en un contexto de fuerte melancolía. Sufro por lo que me pasa y también cuando veo el sufrimiento de otros. El mal me provoca tristeza. Y conste que asisto a la iglesia, leo las Escrituras, oro varias veces al día, trato de ser un cristiano cabal, actividades que me dan protección contra las influencias de la malignidad. Aún así, lo malo pega y duro en mi mente y corazón.

Y es que, adonde vamos, la maldad esta siempre presente. No hay descanso y su persecución no tiene agotamiento. Siempre activa y es longeva, la maldad es como un ácido corrosivo para nuestra fe. Jesús dijo durante su ministerio, que el aumento de la maldad, sería una de las señales del fin de los tiempos. Lamentablemente también Cristo nos advirtió que por culpa de lo malo, miles de hermanos verían menguada su fe o directamente, sucumbirían bajo tanta presión del maligno. Jesús dijo en Mateo 24:3-12:
"3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
8 Y todo esto será principio de dolores.
9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.. (RV 1960).
¿Hasta cuándo querrá Dios permitir que lo malo nos lastime sin defendernos? ¿Acaso luego de convertirnos al aceptar a Cristo como Señor y Salvador nos abandona a nuestra suerte? Bien, sabemos que esto último no puede ser posible. El Espíritu Santo mora en nosotros y el Espíritu es Dios. Por lo tanto, Dios esta no solo afuera sino adentro de nosotros. Dios no nos abandona pero la fe si. No todos los cristianos pueden resistir el mal con la fe intacta. Muchos se apartan entristecidos y otros se marchan con rabia hacia el ateísmo. ¿Acaso a Dios le gusta ver como sufrimos? Rebuscando respuestas para contestar estas punzantes preguntas, encontre este artículo que trata el problema del mal. 

El filósofo cristiano William Lane Craig dice: 
"El propósito principal de la vida no es la felicidad, sino el conocimiento de Dios. Una de las razones por las cuales el problema del mal parece ser tan desconcertante es que tenemos la tendencia a pensar que si Dios existe, entonces Su objetivo para la vida de los seres humanos es de otorgarles felicidad en este mundo. Tenemos la tendencia a pensar que el papel de Dios es de proporcionar un ambiente cómodo para Sus mascotas que son los seres humanos. Pero en la visión cristiana eso es falso. Nosotros no somos los animales domésticos (mascotas) de Dios y el objetivo principal del hombre no es la felicidad en este mundo, sino el conocimiento de Dios, el cual al final trae una verdadera y duradera realización a los seres humanos. Muchos males suceden en la vida que no pudieran tener ningún propósito con respecto a la meta de producir la felicidad humana en este mundo, pero ellos no pudieran ser injustificados con respecto a producir el conocimiento de Dios. El sufrimiento de los seres humanos inocentes proporciona una ocasión para tener una dependencia y confianza más profunda en Dios, ya sea por aquel que está pasando por el sufrimiento o por aquellos que están a su alrededor. Obviamente, si el propósito de Dios se alcanza por medio de nuestro sufrimiento, dependerá de cómo respondemos. ¿Respondemos con enojo y amargura contra Dios o nos volvemos a Él con fe para encontrar fortaleza para poder soportar el sufrimiento?"
Fuertes palabras ¿verdad? Luego de leer uno se queda pensando ¿qué de las prédicas de los pastores y pastoras de la Teología de la Prosperidad que noche y día aturden en los medios gritando que Dios no quiere sufrimientos en sus hijos? Evidentemente, sufrimiento tendremos en abundancia y nadie lo podrá evitar, no mientras vivamos en esta dispensación. A continuación el artículo completo de Craig, probablemente el filósofo cristiano más importante que Dios a levantado en los últimos tiempos. Sin duda que Dios hace mucho para aliviarnos la existencia. Aún así, el mal cansa y muchos se enfrían en el amor al Señor.

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El Problema del Mal

William L. Craig

 (Para acceder al artículo original en castellano, click AQUÍ)


Ciertamente, el problema del mal es el mayor obstáculo para creer en la existencia de Dios. Cuando reflexiono tanto sobre la dimensión como la profundidad de los sufrimientos que hay en el mundo, se deban estos al comportamiento inhumano de hombre contra hombre o a los desastres naturales, entonces debo confesar que se me hace difícil creer que Dios exista. Sin lugar a dudas, muchos de ustedes han sentido lo mismo. Tal vez todos deberíamos convertirnos en ateos.

Pero ese es un gran paso a tomar. ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios no existe? Tal vez haya alguna razón por la que Dios permite todo el mal que hay en el mundo. Tal vez de alguna manera todo encaje en el grandioso esquema de las cosas, el cual podemos discernir sólo vagamente, si es que podemos. ¿Cómo podemos saber?
Como teísta cristiano, tengo la convicción de que el problema del mal, por terrible que sea, al final no constituye una prueba contraria o contradictoria a la existencia de Dios. Al contrario, en efecto creo que el teísmo cristiano es la última y la mejor esperanza del hombre para resolver el problema del mal.
Para poder explicar el por qué pienso de esa manera, será útil establecer algunas distinciones para mantener nuestro pensamiento claro. En primer lugar, debemos distinguir entre el problema intelectual del mal y el problema emocional del mal. El problema intelectual del mal se refiere a cómo dar una explicación racional de la manera que Dios y el mal pueden coexistir. El problema emocional del mal tiene que ver con la manera de deshacer la aversión emocional de las personas hacia un Dios que permita el sufrimiento.
Ahora, vamos primero a examinar el problema intelectual del mal. Hay dos versiones de este problema: primero, el problema lógico del mal; segundo, el problema probabilístico del mal. De acuerdo con el problema lógico del mal, es lógicamente imposible que Dios y el mal coexistan. Si Dios existe, no puede existir el mal. Si el mal existe, Dios no puede existir. Dado que el mal existe, se deduce que Dios no existe.
Pero el problema con ese argumento es que no hay razón para pensar que Dios y el mal sean lógicamente incompartibles. No hay contradicción explícita entre ellos. Pero si el ateo quiere decir que hay alguna contradicción implícita entre Dios y el mal, entonces él debe estar suponiendo algunas premisas ocultas que presenten esa contradicción implícita. Pero el problema es que ningún filósofo ha podido, alguna vez, identificar dichas premisas. Por lo tanto, el problema lógico del mal no prueba que haya alguna inconsistencia entre Dios y el mal.
Pero más que eso: realmente podemos comprobar que Dios y el mal son lógicamente consistentes. Observen que el ateo presupone que Dios no puede tener razones moralmente suficientes para permitir el mal en el mundo. Pero esa suposición no es necesariamente verdadera. Siempre y cuando sea tan siquiera posible de que Dios tenga razones moralmente suficientes para permitir el mal, se deduce que Dios y el mal son lógicamente consistentes. Y, ciertamente, sí parece que eso, por lo menos, es lógicamente posible. Por lo tanto, estoy muy contento de poder reportar que hay un acuerdo en general entre los filósofos contemporáneos de que el problema lógico de mal ya ha sido resuelto; que la coexistencia de Dios y el mal es lógicamente posible.
Pero todavía no estamos fuera del problema. Pues ahora confrontamos el problema probabilístico del mal. Según esta versión del problema, la coexistencia de Dios y el mal es lógicamente posible, pero no obstante es altamente improbable. La dimensión y profundidad del mal en el mundo es tan grande que es improbable que Dios pudiera tener razones moralmente suficientes para permitirlo. Por lo tanto, dado el mal que hay en el mundo, es improbable que Dios exista.
Ahora bien, ese es un argumento mucho más poderoso y, por lo tanto, quiero enfocar nuestra atención en él. En respuesta a esa versión del problema del mal, quisiera hacer tres puntos principales:
1. No estamos en una buena posición para evaluar la probabilidad de si o no Dios tiene razones moralmente suficientes para los males que ocurren. Como personas finitas, estamos limitados por el tiempo, el espacio, la inteligencia y el conocimiento. Pero el Dios trascendente y soberano ve el final desde el principio y ordena la historia de manera providencial para que Sus propósitos al final se cumplan por medio de las decisiones libres de los seres humanos. Para lograr Sus objetivos, Dios pudiera tolerar ciertos males en el transcurso. Los males que aparentan no tener sentido para nosotros dentro de nuestro marco limitado pudieran ser considerados como que fueron justamente permitidos dentro del cuadro más amplio de Dios. Tomando prestada una ilustración de un campo científico en desarrollo, la teoría del caos, los científicos han descubierto que ciertos sistemas macroscópicos (por ejemplo, los sistemas meteorológicos o las poblaciones de insectos) son extraordinariamente sensibles a las más mínimas perturbaciones.
Una mariposa aleteando sus alas en una rama en África Occidental pudiera desencadenar fuerzas de movimiento que con el tiempo pudieran producir un huracán sobre el Océano Atlántico. A pesar de que, en principio, es imposible para alguien quien haya observado las mariposas batiendo sus alas en una rama predecir ese resultado. El brutal asesinato de un hombre inocente o la muerte de un niño de leucemia pudiera producir una especie de efecto dominó en toda la historia de una manera que la razón moralmente suficiente para que Dios lo permitiera no pudiera llegar hasta siglos más tarde y tal vez en otros lugares. Cuando ustedes piensan de la providencia de Dios sobre toda la historia, pienso que pueden ver lo inútil que es para los observadores limitados de especular sobre la probabilidad de que Dios pudiera tener una razón moralmente suficiente para permitir cierto mal. No estamos en una buena posición para evaluar esas posibilidades.
2. La fe cristiana requiere de doctrinas que aumenten la probabilidad de la coexistencia de Dios y el mal. Al hacer eso, esas doctrinas disminuyen cualquier improbabilidad de la existencia de Dios que se deba a la existencia del mal. ¿Cuáles son algunas de esas doctrinas? Permítanme mencionar cuatro:
a. El propósito principal de la vida no es la felicidad, sino el conocimiento de Dios. Una de las razones por las cuales el problema del mal parece ser tan desconcertante es que tenemos la tendencia a pensar que si Dios existe, entonces Su objetivo para la vida de los seres humanos es de otorgarles felicidad en este mundo. Tenemos la tendencia a pensar que el papel de Dios es de proporcionar un ambiente cómodo para Sus mascotas que son los seres humanos. Pero en la visión cristiana eso es falso. Nosotros no somos los animales domésticos (mascotas) de Dios y el objetivo principal del hombre no es la felicidad en este mundo, sino el conocimiento de Dios, el cual al final trae una verdadera y duradera realización a los seres humanos. Muchos males suceden en la vida que no pudieran tener ningún propósito con respecto a la meta de producir la felicidad humana en este mundo, pero ellos no pudieran ser injustificados con respecto a producir el conocimiento de Dios. El sufrimiento de los seres humanos inocentes proporciona una ocasión para tener una dependencia y confianza más profunda en Dios, ya sea por aquel que está pasando por el sufrimiento o por aquellos que están a su alrededor. Obviamente, si el propósito de Dios se alcanza por medio de nuestro sufrimiento, dependerá de cómo respondemos. ¿Respondemos con enojo y amargura contra Dios o nos volvemos a Él con fe para encontrar fortaleza para poder soportar el sufrimiento?
b. La humanidad está en un estado de rebeldía contra Dios y Su propósito. En vez de someterse a Él y de adorarle, las personas se rebelan contra Dios y siguen sus propios caminos y por eso se encuentran separadas de Dios, culpables moralmente ante Él y tanteando en tinieblas espirituales, buscando falsos dioses hechos a su propia imagen. Los terribles males humanos que hay en el mundo son testimonios del estado de depravación del hombre en ese estado de separación espiritual de Dios. El cristiano no se sorprende de la maldad humana que hay en el mundo. Por lo contrario, él lo espera. La Biblia dice que Dios le ha entregado la humanidad al pecado que la humanidad ha escogido. Dios no interfiere para detenerlo, sino que deja que la depravación corra su curso. Eso sólo sirve para destacar la responsabilidad moral que tiene el ser humano ante Dios. También sirve para destacar nuestra debilidad y nuestra necesidad del perdón y de la limpieza moral.
c. El conocimiento de Dios se extiende hasta la vida eterna. En la visión cristiana, esta vida no es todo lo que hay. Jesús prometió vida eterna para todos los que ponen su confianza en Él como su Salvador y Señor. En la vida después de la muerte, Dios recompensará con una vida eterna de gozo indescriptible a aquellos que han soportado su sufrimiento con valentía y confianza. El apóstol Pablo, quien escribió una gran parte del Nuevo Testamento, vivió una vida de increíble sufrimiento. Aun así escribió, “Por tanto no desfallecemos. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:16-18). Pablo se imaginaba (como si así lo fuera) una balanza donde se colocan todos los sufrimientos de esta vida en un lado, mientras que en el otro lado se coloca la gloria que Dios va a otorgar a sus hijos en el cielo. Y el peso de la gloria es tan grande que literalmente está más allá de cualquier comparación con los sufrimientos. Además, mientras más tiempo pasamos en la eternidad, más menores se hacen los sufrimientos de esta vida cuando son comparados en relación a ese momento infinitesimal. Fue por eso que Pablo llamó los sufrimientos en esta vida una “aflicción leve y pasajera”: simplemente eran superados por el océano de la eternidad divina y del gozo que Dios da a aquellos que confían en Él.
d. El conocimiento de Dios es un bien inconmensurable. Conocer a Dios, la fuentede bondad y amor infinito, es un bien incomparable, la realización de la existencia humana. Los sufrimientos de esta vida no se pueden ni siquiera comparar con eso. Por lo tanto, la persona que conoce a Dios, sin importar lo que sufra, sin importar cuán terrible sea su dolor, todavía puede decir, “¡Dios es bueno conmigo!” simplemente en virtud del hecho de que él o ella conoce a Dios, un bien inconmensurable.
Esas cuatro doctrinas cristianas reducen, en gran parte, cualquier improbabilidad que el mal parecería lanzar contra la existencia de Dios.
3. Relativo al pleno alcance de las evidencias, la existencia de Dios es probable. Las probabilidades son relativas a la información de trasfondo que uno considere. Por ejemplo, supongamos que Joe es un estudiante en la Universidad de Colorado. Ahora supongamos que se nos ha informado que 95% de los estudiantes de la Universidad de Colorado esquían. Relativo a esa información, es altamente probable que Joe esquíe. Pero entonces supongamos que también sabemos que Joe tiene una pierna apuntada y que 95% de los amputados en la Universidad de Colorado no esquían.
De igual manera, si todo lo que consideramos para la información de trasfondo es el mal que hay en el mundo, entonces es poco sorprendente que la existencia de Dios parezca ser improbable relativa a eso. Sin embargo, esa no es la pregunta real. La pregunta real es de si la existencia de Dios es improbable relativo a todas las evidencias disponibles. Estoy convencido de que cuando uno considera la evidencia en su totalidad, entonces la existencia de Dios es muy probable.
Permítanme mencionar tres evidencias:
a. Dios proporciona la mejor explicación del porqué el universo existe en vez de nada. ¿Se han preguntado alguna vez por qué existe algo en vez de nada? ¿Cuál es el origen de todo? Por lo general, los ateos han dicho que el universo es eterno y que no fue causado. Pero los descubrimientos de la astronomía y de la astrofísica a lo largo de los últimos 80 años han demostrado que eso es improbable. Según el modelo del big bang del universo, toda la materia y la energía (de hecho, el espacio físico y el tiempo mismo) vinieron a existir en un punto alrededor de 13.5 billones de años atrás. Antes de ese punto, el universo simplemente no existía. Por lo tanto, el modelo del big bang requiere la creación del universo de la nada.
Ahora bien, eso tiende a ser muy vergonzoso para el ateo. El filósofo ateo Quentin Smith escribió,
La respuesta de los ateos y agnósticos a esa novedad ha sido comparativamente débil, de hecho ha sido casi invisible. Un silencio incomodo parece ser la regla cuando se plantea el problema entre los no creyentes […] No es difícil de encontrar la razón para la vergüenza de parte de los no teístas. Anthony Kenny la sugiere en su declaración: ‘Un proponente de la teoría del [Big Bang], por lo menos si él es ateo, debe creer que la materia del universo vino de nada y por nada’.
El cristiano teísta no confronta ninguna dificultad como esa, ya que la teoría del big bag solamente confirma lo que él siempre creyó: que en el principio Dios creó el universo. Ahora, yo les pregunto: ¿qué es más plausible: de que el cristiano teísta tenga razón o de que el universo saltó a existir sin ser causado, de la nada?
2. Dios proporciona la mejor explicación para el orden complejo que existe en el universo. Durante los últimos 40 años, los científicos han descubierto que la existencia de la vida inteligente depende del complejo y delicado equilibrio de las condiciones iniciales que se dan en el propio big bang. Sabemos ahora que universos que prohíban la vida son vastamente más probables que cualquier universo que permita la vida, como el nuestro. ¿Qué tanto más probable?
La respuesta es que las probabilidades de que el universo sea uno que permita la vida son tan infinitésimas hasta el punto de ser incomprensibles e incalculables. Por ejemplo, un cambio en la fuerza de gravedad o de la fuerza débil atómica por tan sólo una parte de 10100 hubiese impedido un universo que permita vida. La constante cosmológica llamada “lambda”, la cual conduce la inflación del universo y que es responsable por la aceleración que recientemente se descubrió de la expansión del universo, está inexplicablemente bien ajustada a más o menos una parte en 10120. El físico de la Universidad de Oxford, Roger Penrose, calcula que la probabilidad de la condición especial de baja entropía de nuestro universo, de la cual depende nuestra vida, habiendo surgido simplemente al azar es por lo menos tan pequeña como aproximadamente una parte de 1010 (123). Penrose comenta, “ni siquiera me puedo recordar haber visto otra cosa en la física cuya precisión se conozca acercarse, inclusive remotamente, a una figura como una parte en 1010(123)”. Hay constantes o cantidades múltiples que deben estar bien ajustadas en esta manera si el universo ha de ser uno que permita vida. Y no es sólo que cada cantidad debe estar exquisitamente bien ajustada, sus proporciones una a la otra también deben estar bien ajustadas. De modo que la improbabilidad es multiplicada por improbabilidad por improbabilidad hasta que nuestras mentes se enredan en números incomprensibles.
No existe ninguna razón física del porqué esas constantes y cantidades deban poseer los valores que poseen. El otrora físico agnóstico Paul Davies comenta, “Mediante mi trabajo científico he venido a creer con más y más fuerza que el universo está configurado con un ingenio tan asombroso que no puedo aceptarlo meramente como un hecho bruto”. De igual manera, Fred Hoyle observa, “Una interpretación de sentido común de los hechos sugiere que un súper intelecto ha jugueteado con la física”. Robert Jastrow, el exdirector del Instituto Goddard para los Estudios Espaciales de la NASA, le llamó a esta la evidencia más poderosa a favor de la existencia de Dios aun viniendo de la ciencia.
La visión que los teístas cristianos siempre han sostenido (de que hay un diseñador inteligente del universo) parece tener mucho más sentido que la visión atea de que el universo, cuando surgió a la existencia de la nada sin ser causado, simplemente está bien afinado al azar a una precisión incompresible para la existencia de la vida inteligente.
3. Los valores objetivos en el mundo. Si Dios no existe, los valores morales objetivos no existen. Hay muchos teístas y ateos, por igual, que están de acuerdo con ese punto. Por ejemplo, el filósofo de la ciencia Michael Ruse explica,
La moralidad no es una adaptación biológica menos que [lo son] las manos, los pies y los dientes. Considerada como un conjunto de afirmaciones racionalmente justificables acerca de una cosa objetiva, la ética es ilusoria. Aprecio que cuando alguien dice, ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo,’ esa persona cree que se está refiriendo, sobre todo, a él mismo. Sin embargo, esa referencia verdaderamente no tiene fundamento. La moralidad sólo es una ayuda para la supervivencia y la reproducción, […] y cualquier significado más profundo es ilusorio.
El gran ateo del siglo XIX, Friedrich Nietzche, quien proclamó la muerte de Dios, entendía que la muerte de Dios significaba la destrucción de todo significado y valor en la vida.
Creo que Friedrich Nietzsche tenía razón.
Pero aquí debemos tener mucho cuidado. La pregunta no es: “¿debemos creer en Dios para vivir una vida moral?” No estoy afirmando que debemos. Tampoco la pregunta es: “¿Podemos reconocer o admitir los valores morales objetivos sin creer en Dios?” Pienso que sí podemos.
Más bien, la pregunta es: “Si Dios no existe, ¿existen los valores morales objetivos?” Al igual que Ruse, no veo ninguna razón para pensar que a falta de Dios, la moralidad de manada evolucionada por los homo sapiens sea objetiva. Después de todo, si no hay Dios, ¿qué tienen de tan especial los seres humanos? Son simplemente subproductos accidentales de la naturaleza que han evolucionado relativamente hace poco tiempo en una infinitesimal mota de polvo, perdidos en algún lugar en un universo hostil y sin sentido, y que están condenados a perecer individual y colectivamente en un período de tiempo relativamente corto. En la visión atea, alguna acción (por ejemplo, la violación) no pudiera ser socialmente ventajosa y de esa manera en el transcurso del desarrollo humano se ha convertido en un tabú. Sin embargo, eso no hace absolutamente nada para probar que la violación sea algo realmente malo. En la visión atea, no hay nada realmente malo con que uno viole a alguien. Por lo tanto, sin Dios no hay un bien o mal absoluto que se imponga en nuestra conciencia.
Pero el problema es que los valores morales objetivos  existen y en lo profundo todos lo sabemos. No hay más razón en negar la existencia objetiva de valores morales que en negar la realidad objetiva del mundo físico. Acciones como la violación, la tortura y el maltrato o abuso infantil no sólo son socialmente inaceptables—[sino que] son abominaciones morales. Algunas cosas son realmente malas.
Por lo tanto, de manera paradójica, el mal sirve para establecer la existencia de Dios. Pues, si los valores objetivos no pueden existir sin Dios (como es evidente por la realidad del mal), entonces inescapablemente se deduce que Dios existe. Por lo tanto, a pesar de que en un sentido el mal pone en telas de juicio la existencia de Dios, en otro sentido más fundamental el mal demuestra la existencia de Dios, ya que el mal no puede existir sin Dios.
Estos son sólo partes de la evidencia de que Dios existe. El prominente filósofo Alvin Plantinga expuso más o menos dos docenas de argumentos a favor de la existencia de Dios. La fuerza cumulativa de esos argumentos hace que sea probable la existencia de Dios.
En resumen, si mis tres tesis fuesen verdaderas, el mal no hace que la existencia del Dios cristiano sea improbable. Por el contrario, considerando el alcance pleno de las evidencias, la existencia de Dios es probable. Por lo tanto, el problema intelectual del mal no logra arruinar la existencia de Dios.
Pero eso nos lleva al problema emocional del mal. Pienso que la mayoría de las personas que rechazan a Dos por la existencia del mal en el mundo realmente no lo hacen por dificultades intelectuales, sino que lo hacen por problemas emocionales. A ellos simplemente no les gusta un Dios que permita que ellos u otros sufran y, por lo tanto, no quieren nada que ver con Él. El ateísmo de ellos simplemente es un ateísmo de rechazo. ¿Tiene la fe cristiana algo que decirles a esas personas?
¡Claro que sí! Pues el cristianismo nos dice que Dios no es un Creador distante ni un ser impersonal, sino que nos dice que Él es un Padre amoroso que participa en nuestros sufrimientos y dolores con nosotros. El profesor Plantinga escribió,
De la manera que el cristiano mira las cosas, Dios no se echa a un lado y no hace nada, observando fríamente el sufrimiento de Sus criaturas. Él participa y comparte en nuestro sufrimiento. Él soportó la angustia de ver su hijo, la segunda persona de la Trinidad, enviado a la muerte amargamente cruel y vergonzosa de la cruz. Cristo estaba preparado para soportar las agonías del infierno mismo […] para vencer el pecado, la muerte y los males que afligen nuestro mundo, y para otorgarnos una vida más gloriosa que podemos imaginar. Él estaba preparado para sufrir por nosotros, para aceptar el sufrimiento del cual no podemos formar ninguna concepción.
Pueden ver que Jesús soportó un sufrimiento que va más allá de toda compresión: Él llevó el castigo por los pecados del mundo entero. Ninguno de nosotros se puede imaginar ese sufrimiento. A pesar de que era inocente, Él tomó sobre sí de manera voluntaria el castigo que merecíamos. ¿y por qué? Porque Él nos ama. ¿Cómo podemos rechazar a Él, quien dejó todo por nosotros?
Cuando comprendemos Su sacrificio y Su amor por nosotros, eso pone el problema del mal en una perspectiva totalmente diferente. Pues ahora vemos con claridad que el verdadero problema del mal es el problema de nuestro mal. Llenos de pecados y culpables moralmente ante Dios, la pregunta que confrontamos no es de cómo Dios puede justificarse ante nosotros, sino de cómo podemos nosotros estar justificados ante Él.
De modo que, paradójicamente, a pesar de que el problema del mal es la mayor objeción para la existencia de Dios, al final del día Dios es la única solución para el problema del mal. Si Dios no existe, entonces estamos perdidos sin ninguna esperanza en una vida llena de sufrimiento gratuito y no redimido. Dios es la respuesta final para el problema del mal, ya que Él nos redime de la maldad y nos lleva al gozo eterno de un bien inconmensurable, a una comunión con Él.


Read more: http://www.reasonablefaith.org/spanish/El-Problema-del-Mal#ixzz3gm7ldxdG




domingo, 23 de agosto de 2015

GOD ANSWERS HOPELESS PRAYERS




SOMETIMES, 

THE CRY THAT BORNS FROM THE DARK WELL DUE THE HOPELESS, 

IT GIVES AS

RESULT A FAST ANSWER FROM GOD




By 

Carolina Alfaro

Fotografías

Carlos Zelaya















martes, 18 de agosto de 2015

ALIMENTAR AL CUERPO DE CRISTO, SU IGLESIA






El domingo 16 de agosto asistí por la noche, al servicio en nuestro Templo Cristiano (de la denominación Unión Evangélica Argentina) en San Antonio Oeste, provincia de Río Negro. El Pastor, Héctor Daniel Huenchul, estuvo a cargo de la predicación y en verdad, para quienes lo conocimos cuando este hombre comenzó su largo camino junto al Señor, damos testimonio que Dios lo ha capacitado no solo en cuanto a conocimientos sino en oratoria y mansedumbre. Daniel es un hombre literalmente nuevo y útil al Señor. Su prédica fue titulada El Drama del Hambre y, en base a lo por el predicado, nace este artículo con una pregunta a los lectores: ¿Puede el Cuerpo de Cristo tener hambre? ¿Qué podemos ofrecer nosotros para mitigar esa necesidad?

¿Qué es el Cuerpo de Cristo?

Para quienes comienzan los rudimentos de nuestra fe, quiero explicar que el Cuerpo de Cristo es la iglesia cristiana entendiéndose el término “iglesia” como una gran congregación de personas las cuales aportan o deberían aportar, sus dones y talentos para la gran comisión: ir por todo el mundo y predicar el evangelio.

Matt Slick, de Miapic, lo explica de este modo:

La Iglesia Cristiana puede verse de dos formas: la visible y la invisible. La iglesia visible está compuesta por todos aquellos que afirman ser cristianos y que se reúnen para adorar y participan de los sacramentos: la Cena del Señor y el Bautismo.
Entre los miembros de la iglesia visible se excluyen tanto las sectas como los cultos no Cristianos como los mormones, los Testigos de Jehová, etc. La iglesia visible contiene tanto creyentes como no creyentes; esto es, hay personas en la Iglesia visible que no son verdaderamente salvos. Los miembros de la Iglesia invisible son el actual cuerpo de creyentes. Ellos son los que verdaderamente son regenerados y han creído sólo por fe en el único y verdadero Señor y Salvador Cristo Jesús. El Señor Jesús mora en el verdadero Cristiano (Jn 14:23) a través del Espíritu Santo. Por lo tanto, la Iglesia Cristiana es por decirlo figurativamente, el cuerpo de Cristo.
Romanos 12:5: “así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”
Efesios 4:12: “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”
La palabra “iglesia” viene del Griego “ekklesia”, vocablo compuesto de “ek” que significa “fuera” y “klesia” que viene de “klesis”, y que significa “llamamiento”. Literalmente podría decirse que iglesia significa “los llamados fuera”. En Hechos 19:39-41 aparece la palabra “ekklesia” la cual se traduce como “asamblea”. Por lo tanto, la iglesia es la reunión de los creyentes—los que han sido llamados fuera—que participan en la comunión entre sí en la medida en que adoran a Dios y escuchan de Su Palabra, la Biblia. La iglesia como un todo ha sido equipada con personas que poseen diferentes dones espirituales (Ro 12:5-8).
El propósito de los dones de acuerdo a Efesios 4:11-13 es: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; La iglesia Cristiana fue fundada por Jesús y Él es su Cabeza y Salvador (Col 1:18; Ef 5:23). Al estar en la iglesia el Cristiano se sujeta al Señorío de Jesús (Ef 5:24) a través de la administración de la Palabra de Dios. (Para saber más, visite la página Web de Miapic clickando AQUÍ).

Hecha la aclaración y volviendo a la pregunta sobre si el Cuerpo de Cristo puede tener hambre, la respuesta es sí. Puede tener hambre por no ser correctamente alimentado por quienes integran los colectivos cristianos. 

Existen las iglesias que tienen muchísima teología pero poca experiencia a la hora de transmitir ese conocimiento al pueblo  y otras que congregan más de 20.000 personas solo para dar servicios de alabanza sin el sustento de la Palabra de Dios. Obviamente, un término medio -donde Biblia y Alabanza estén en equilibrio- es difícil de conseguir pero para Dios nada es imposible. El Cuerpo de Cristo tiene que tener correcta alimentación espiritual pero no toda esta alimentación debe ser aportada por los pastores o líderes. Los fieles también tienen su parte en la tarea de alimentar al Cuerpo de Cristo, su iglesia. ¿Cómo?

Por ejemplo: Huenchul mencionó dos pasajes en su predicación: Marcos 6:30-44 y Marcos 8: 1-10. En ambos se relatan milagros de alimentación de masas a partir de la existencia de restos de pan  y pescados.

El primer milagro Cristo lo realiza en base a cinco panes y dos pescados que tenían consigo los discípulos. El segundo, siete panes y unos pocos pececillos. Esta magra cantidad de comida bastó para alimentar primero a 5000 mil personas y en la segunda, 4000. En total, 9000 personas comieron gracias a la provisión que entregaron los discípulos. Recapitulemos: Jesús realizó el milagro gracias a lo que aportaron los discípulos. Sin esta provisión -los discípulos pudieron haberse negado a compartir lo poco que tenían pero no lo hicieron- y gracias a la generosidad, muchos comieron.

Un detalle que narra un pasaje de las Escrituras, según Huenchul, es importante destacar: Cristo en Marcos 8:2 dice sentir compasión por las personas que llevaban tres días con él y no tenían para comer. La etimología de la palabra, del latín cumpassio, es una traducción del vocablo griego sympathia que significa "sufrir juntos", "tratar con emociones"; es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, que despierta un deseo de aliviar, reducir o eliminar definitivamente el dolor que aflige al sufriente. Huenchul dijo además, que también se podía interpretar como "un revuelto de estómago frente al dolor del otro".

En base a este testimonio de la Escritura, Huenchul se preguntó a sí mismo y a la vez a los hermanos que estábamos presentes: ¿qué tenemos nosotros, los cristianos, para colaborar con Jesús en la tarea de darle alimento espiritual a miles de personas? Algún don debemos poseer –dijo- como para ofrecérselo a nuestro Señor y que él, mediante su poder, haga milagros de superabundancia allí donde hace falta. 

Cada uno de nosotros tiene dones y talentos. Cada don y cada habilidad para hacer cosas, puestas al servicio de Dios en la comunidad donde nos congregamos, en verdad trazan una línea de demarcación entre lo mediocre y la excelencia. ¿Cuántas iglesias tienen escuela dominical por ejemplo? El hecho que una iglesia tenga tal servicio es de por si, muy alentador. Las escuelas dominicales cristianas han sido núcleos no solo de semilleros de futuros cristianos comprometidos sino que además, en tiempo de necesidad, colaboran en mantener alimentados a los niños.

Hay muchos panes y peces entre los fieles que se puede aportar a la tarea de colaborar con Jesús. Dependerá entonces de los pastores y de los fieles, que toda la ayuda posible sea entregada para colaborar con nuestro Señor. En una iglesia es tan importante quien reluce pisos, cocina, lava, colabora en la limpieza general, etc. Todos tenemos panes y pececillos para darle a Jesús para que él ,con esta ayuda, pueda dar de comer espiritualmente a muchos otros que están a punto de ser convocados a la vida eterna.

Oremos: Padre celestial, en nombre de Cristo, confieso que no he  trabajado mucho para ayudarte a alimentar a tu iglesia. Me he pasado el tiempo luchando contra dudas, temores, timidez o falta de oportunidades. Te ruego Padre amado que tomes mi cuerpo como ofrenda viva, para servir delante de tu gloria, y contribuir a alimentar al Cuerpo de Cristo tu iglesia. Te suplico que abras ventanas de oportunidad para que pueda ayudar en lo que tu quieras que ayude conforme a mis capacidades. Y si aún no estoy listo espiritualmente para servir, te pido que me fortalezcas porque es mi deseo, servir. Porque las necesidades son muchas, vivimos en tiempos difíciles y todos tenemos que colaborar sin murmurar, para que la iglesia este preparada para el día de la llegada de nuestro Señor. En nombre de Cristo, me pongo a tus órdenes mi Dios compasivo, amén. 


viernes, 14 de agosto de 2015

DIOS y VIDA EXTRATERRESTRE



Si se descubriera vida inteligente en otros planetas

¿De que modo afectaría la escatología evangélica?


Mars Attacks
1996
Tim Burton 










Por


Marc Pesaresi 














El tema escatológico o tratado de las cosas últimas -en la fe cristiana- no deja de ser apasionante. En los últimos años han surgido interesantes teorías y debates sobre vida extraterrestre en relación con Dios y los hombres. Como se preguntan Carlos Beorlegui y Leandro Sequeiros en un artículo publicado por Tendencias 21Las cuestiones que surgen de la posibilidad de que haya vida en otros planetas son numerosas e inquietantes: ¿serían esas formas de vida del mismo tipo que la terrícola? ¿Podría haber incluso vida inteligente en otros rincones del cosmos? ¿Qué implicaciones tendría el hallazgo de vida extraterrestre para las tendencias de las religiones?”

La ciencia viene advirtiendo a la comunidad teológica sobre las altas probabilidades de hallar vida alienígena muy pronto. De ocurrir ¿que sucedería con el entramado escatológico protestante y evangélico? Recordemos que los evangélicos, sobre todo los que enrolamos en el protestantismo tradicional y pentecostal, creemos que todo acontecimiento futuro narrado en la Biblia ocurrirá en la Tierra sin implicar civilizaciones extraterrestres.


Astrónomo norteamericano miembro de SETI
No tiene duda que el descubrimiento de alienígenos;
Gracias a la interceptación de señales; es inminente. 
Descarta cualquier invasión a nuestro planeta con el argumento:
"Los Ets no saben que la Tierra existe"

La Biblia, dicen teólogos, pastores, escritores y divulgadores de la doctrina, no habla de vida en otros mundos, tampoco de una expansión del hombre por el cosmos. Por el contrario, las únicas forma de vidas que se mencionan en las Escrituras son los animales y los ángeles de Dios y estos últimos parecen residir más bien, en lo que nuestra fraseología científica y literaria define como "universos paralelos" o "multiversos".

¿Qué dice el Vaticano

Para la Iglesia Católica no habría problemas teológicos si el día de mañana se anunciara el primer contacto con seres otros planetas. Sin embargo, nos recuerda el padre Jordi Rivero "La Iglesia no se ha pronunciado oficialmente sobre la existencia de extraterrestres. Ni la Biblia ni la Tradición Apostólica menciona nada al respecto. La existencia de estos seres no cambiaría en nada la doctrina católica. La Biblia nos enseña que Dios posee supremacía y poder absoluto sobre todo lo creado. Sólo Dios es Dios". Diego Rodolfo Viegas de Fundación Mesa Verde en un interesante artículo titulado Ovnis, Religión y Sectas, nos informa que la ICAR ha tenido voces de opinión por la vida extraterrestre desde los años 50, pero en relación con el auge ufológico de aquellos días. Viegas ha escrito:  
"¿Qué tenían que decir los sacerdotes ante el problema de los OVNIs?. Por lo pronto, algunos de ellos retocaban el Dogma para el caso de que todo lo que se comentaba fuera real, y los marcianos tripulantes de los platillos volantes descendieran masivamente en las ciudades. En 1954, el Reverendo Padre Felipe Dessaurer, de Munich, en una reunión de eclesiásticos y personas laicas, realizada en Bonn (Alemania Occidental), expresó: "Los planétidas, es decir los ocupantes de los platos voladores, son indudablemente seres pensantes pues poseen un elevado perfeccionamiento técnico; parecen mortales pues evitan a los aviones terrestres que por más de un motivo deben parecerles peligrosos; probablemente no pertenezcan a la categoría de los ángeles ni de los demonios pues están sujetos a limitaciones físicas y necesitan ayudas mecánicas. El deber del hombre es recibir cristianamente a los planétidas. Podemos dejar en suspenso el problema de las relaciones con Dios y la creación, hasta el momento que lleguen y se hagan comprender por nosotros... Los seres desconocidos de otros planetas deben ser considerados como personas desde el punto de vista filosófico, y como criaturas de Dios desde el punto de vista teológico". En Francia el padre Remy, miembro de la Sociedad Astronómica de esa nación, se preguntaba en 1951 "...si estos seres habrán pecado como nosotros y si podrían ser directa o indirectamente alcanzados por la Encarnación del Verbo y la Redención de Jesucristo". El órgano de difusión Civilita Catholica publicaba en 1952 un escrito titulado "La Teología y la posibilidad de existencia de habitantes de otros planetas". La conclusión era que tales seres no estaban sujetos al pecado original y sus consecuencias, de modo que vivirían en una "bienaventurada existencia paradisíaca"".(para leer el informe completo haga click aquí )
Abandonando la ufología -que hasta la fecha no ha aportado una sola evidencia de vida extraterrestre- dentro del ámbito de la astronomía, el jesuita argentino José Gabriel Funes del Observatorio del Vaticano sobre este asunto ha dicho en NewScientist: "Ciertamente, en un universo tan grande no se puede excluir esa hipótesis". En la entrevista, titulada "El extraterrestre es mi hermano", dijo que no veía conflicto entre la creencia en tales seres y la fe en Dios. "Así como hay una multiplicidad de criaturas en la Tierra, puede haber otros seres , incluso inteligentes, creados por Dios. Esto no se opone a nuestra fe porque no podemos poner límites a la libertad creadora de Dios ", dijo. "¿Por qué no podemos hablar de un 'hermano extraterrestre'? Seguiría siendo parte de la creación".

En concordancia, se ha expresado el jesuita William Stoeger, también del Observatorio del Vaticano y que trabaja en Tucson, Arizona. Él ha declarado: "No existen muchas dificultades entre numerosos teólogos, que yo sepa, en aceptar  la vida  e inteligencia extraterrestre”.Pero estas palabras no reflejan la realidad. Lo cierto es que muchos teólogos enrolados en el protestantismo tienen serias dificultades a la hora de aceptar, Biblia en mano, la existencia de vida extraterrestre. 

¿Qué dice el protestantismo conservador?

Voy a citar al hermano Pablo Santomauro cuyas interpretaciones valoro. Él ha escrito
Si Existieran los Extraterrestres, ¿Podrían ser Salvos?
"El hecho de que Dios creará nuevos cielos y nueva tierra parece apoyar la noción de que los efectos del pecado del hombre se extienden a todo el cosmos. Si los efectos fueran limitados sólo a la tierra no hubiera necesidad de recrear también los cielos.Si el pecado entonces afectó todo el universo, todo el universo tiene que ser reconciliado con Dios. Esto lo vemos en Colosenses 1:15-20. Es claro que este pasaje indica que la redención en Cristo tiene un espectro cósmico. El uso de las palabras “todo” y “todas las cosas” es indicativo de que los efectos de la muerte substitucional de Cristo no son limitados a este mundo o a la humanidad solamente. La supremacía de Cristo se extiende a todo el universo físico tanto como al orden de las cosas y seres espirituales también. La reconciliación de todas las cosas de la que habla el versículo 20 tiene un sentido que no solamente abarca la restauración amistosa entre Dios y sus redimidos, sino también la pacificación o subyugar de los poderes en rebelión. La sangre de Cristo tiene entonces un impacto redentor que se extiende a todo el universo. 
Evidentemente, de haber otros seres en el espacio, estos necesariamente deben ser reconciliados con Dios por medio de la sangre de Cristo. Ahora, ¿cómo podríamos aplicar los efectos de la “sangre de la cruz” a la reconciliación de los “Ovninautas”? Como veremos a continuación, es imposible.En lo que tiene que ver con la raza humana, la Biblia enseña que Cristo es nuestro Salvador (1Tim. 2:5-6; Ti. 2:13). Jesucristo es llamado también nuestro redentor. El concepto bíblico del redentor lo podemos apreciar en Levítico 25:47-48, donde vemos que el redentor es aquel que libera o rescata a un familiar cercano del estado de esclavitud. Notemos que el redentor debe estar relacionado por sangre con el rescatado. Esta tipología del Antiguo Testamento se hace sustancia en el hecho de que Cristo fue hecho semejante a los hombres (sin dejar de ser Dios), con el fin de redimirnos o rescatarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte (Heb. 2:14-18).Así como Cristo se encarnó y fue semejante a nosotros, para luego morir por nuestros pecados, ¿significa esto que en algún momento también se hizo semejante a los extra-terrestres para luego morir por los pecados de ellos? Esto sería contradictorio con la Biblia, la cual dice que Cristo murió una sola vez por los pecados (Heb. 9:28; 10:10, 12, 14; 1 Pe. 3:18).En cuanto a su naturaleza podemos decir que a pesar de ser Dios Hijo, segunda persona de la Trinidad, conservó su naturaleza humana aun después de la ascensión (Lc. 24:39; Hch. 2:31-32; 1 Tim. 2:5). Esto es prueba complementaria de que en caso de haber otras especies en el universo, éstas estarían sin ninguna esperanza de salvación ya que: 
1) El Salvador por definición tiene que ser Deidad (Isa. 43:11; Oseas 13:4) 
2) El “redentor”, por diseño, en el plan de Dios, debe tener la naturaleza del redimido (Gén. 3:15; Heb. 2:17; 10:5) 
3) Para que haya reconciliación debe de haber muerte de por medio (Efe. 1:7; 2;16; Heb. 9:22); y, como ya vimos, Cristo murió una sola vez por los pecados. 
4) También, por diseño único, el redentor debe conservar la naturaleza del redimido, así como Cristo conserva su naturaleza humana aun en los cielos, a los efectos de actuar como mediador entre Dios y los seres redimidos (1 Tim. 2:5)Todo esto elimina la posibilidad de que Cristo se haya encarnado y muerto por otras razas, haya resucitado y hoy esté a la diestra de Dios, siendo partícipe de la naturaleza de esos seres, además de la humana (una especie de salvador biónico), lo que sería una violación del “pacto eterno” entre Cristo y el Padre (Heb. 13:20). ¿No será esto una clara sugerencia de que no hay vida inteligente en el universo aparte de los humanos? 
Los extraterrestres, en caso de existir, necesitan ser reconciliados con Dios, pero de acuerdo con el plan de Dios no tienen oportunidad de ser redimidos. ¿Se oye esto como algo comprendido dentro del plan soberano de un Dios justo por excelencia? ¡Por supuesto que no!, la Biblia enseña que Dios es un Dios de justicia (Gén. 18:25; Ex. 9:27; Job 4:17; Sal. 7:11; Hch. 3:14; Ap. 16:5).  
Todo lo anterior nos lleva a concluir que la existencia de seres de otros planetas, definidos como seres de esta dimensión, es altamente improbable".
La opinión evangélica  se la puede resumir de la siguiente manera

Para la teología evangélica conservadora y pentecostal, los extraterrestres no son sino, demonios que buscan confundir a las personas. ¿Por qué? Quizás, argumentan algunos, luego del arrebato, las autoridades que gobiernen y hayan quedado en la Tierra, tendrán que explicar que fue lo que ha sucedido. Posiblemente, especulan, el argumento de la abducción de millones de personas por parte de una raza alienígena sea el más utilizado. 


Ciertamente la humanidad ya está más que preparada para aceptar el encuentro entre humanos y otras razas del cosmos. Los demonios lo saben y bien que podrían utilizar la apariencia de alienígenos para facilitar la llegada al poder del Anticristo.


De lado modernista, todas estas presunciones es una pérdida de tiempo. En un universo enorme, bien que puede existir vida extraterrestre ¿cuál es el problema de que exista? Lo único que habría que comprobar si esta vida inteligente esta en el mismo nivel de la humanidad y por lo tanto requiere salvación o bien, en el rango de los animales, los cuales viven sin necesidad de redención.



El Universo, según la Biblia, necesita una recreación
En este contexto
¿Requieren salvación los extraterrestres?  

La Biblia dice que el Universo en general y la Tierra en particular, se encuentran  corruptos por causa de la rebelión de Satanás y la desobediencia de la primera pareja humana y requieren de una reconstrucción. Se infiere esto, por lo que la misma Biblia dice: “la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”. (Romanos 8:21-23).

Es interesante notar que Pablo -el redactor del libro de Romanos- utiliza la naturaleza caída del hombre que gime por la redención, para ilustrar el estado en que se encuentra la creación. Ahora, una pregunta: ¿qué entendía Pablo por creación? ¿Solo la Tierra o también todo lo que la rodea? Cuando Pablo vivió, el conocimiento astronómico era importante pero inexacto. 120 años antes de su ministerio, por ejemplo, Hiparco de Nicea ya había catalogado unas 1024  estrellas en 48 constelaciones, cifras que, al ser comparadas con los modernos catálogos, resultan insuficientes. Aún así, los antiguos comprendían que la Tierra no era una roca en soledad sino un mundo más en el cosmos.


En concordancia con este conocimiento, Pablo -imbuido de educación griega como la hebrea (había sido primeramente educado en Tarso  según la sabiduría griega y hebrea  y hablaba con fluidéz tanto griego como arameo) al describir la creación se esta refiriendo sin duda,  a toda la obra de Dios. La Tierra, sus criaturas y todo lo que la rodea en el espacio cercano. En sus días y en la parte del mundo en que vivía, reitero, la élite educada sabía que la Tierra no estaba sola sino que era parte de un conjunto.


Ahora bien: si toda la creación gime y espera la redención ¿cómo se hará esta? La Biblia afirma que una nueva creación que reemplazará a la existente. “Vi un cielo nuevo y una nueva Tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21:1). Esta nueva obra creativa sin duda obedece a la necesidad, de parte de Dios, de adecuar la vida a la eternidad. 


Como toda la creación y el hombre mismo quedaron corruptos, Dios creo un plan de salvación. Envió a su hijo Jesucristo a morir en la cruz como único cordero que quita el pecado del mundo pero para ayudar al hombre, no al Universo. “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). En este contexto, tanto la raza humana como el universo necesitan salvación y  de existir extraterrestres, lo mismo.



¿Puede existir vida extraterrestre que no requieran salvación?

Recordemos que Pablo afirma que "toda la creación" esta corrupta por culpa de la caída del hombre en desobediencia y será destruida para dar surgimiento a otra creación. 

Esto implica que, cualquier criatura extraterrestre inteligente (o no) que  habite en alguna parte del Universo lejos o cerca de la Tierra, por causa de la desobediencia del hombre, ahora esta padeciendo las consecuencias del mal por culpa de seres cuya existencia, probablemente, ni siquiera imagina.  

Que millones sufran por causa de otros, no parece lógico el argumento. No le hace justicia a Dios. Sin embargo, vale recordar, según la Biblia, el hombre de hoy padece las consecuencias de la desobediencia de la primera pareja humana siendo que la moderna humanidad no tuvo participación alguna en los desafortunados eventos en Edén. Si eso sucede con nosotros ¿por qué no con otras razas de mundos diferentes? 

La única forma que se me ocurre para justificar a la luz de la Biblia que otras razas alienígenas no necesiten salvación, es que entren en el rango de lo que hoy nosotros denominamos fauna.  De lo contrario, necesitarán de algún redentor. (La Biblia afirma que la vida animal, antes del pecado de la primera pareja humana, era vegetariana. Al pecar el hombre, los animales como consecuencia del ingreso del mal al mundo y de la muerte,  se corrompieron y hasta el día de la fecha, viven una vida salvaje sin memoria alguna del pasado pacífico que tuvieron, matándose y devorándose unos a otros sin piedad o cargos de conciencias). En este caso, si los aliens fueran animales, de ningún modo necesitarán salvación.   


La fauna mata y muere y nadie los acusa de estar en pecado. No requieren de un salvador, un redentor. ¿Podría suceder lo mismo con alguna raza extraterrestre? Imposible saber con certeza. Puede que si, quizás no. En este punto, se pueden ampliar las presunciones, como estrellas brillan en el cielo de las noches patagónicas. 
 
¿Serán destruidos en la recreación sin conocer la justicia de Dios?

Piense el lector: cientos de razas alienígenas bajo maldición por causa de la desobediencia de otra raza desconocida y remota. ¿Es justo?  ¿Acaso el hombre no carga con las consecuencias del pecado de la primera pareja humana? Llevamos la impronta de lo malo y de la muerte, sin haber estado en Edén. Lo mismo pudiera suceder con razas extraterrestres. Sin embargo, donde abunda el mal, sobreabundó la gracia. Sin duda, de existir seres extraterrestres, estos no quedarían desamparados y Dios les proporcionaría redención. 



¿Cuántas veces debió ser crucificado Cristo para salvar razas que ni siquiera saben de la existencia de los humanos?

La Biblia no apoya múltiples crucificciones redentoras. Todo los eventos del final de la civilización humana que describe en sus páginas, están concentrados en la Tierra y nada dice sobre descubrimientos o encuentros con culturas en mundos distantes. Ni siquiera menciona al hombre viajando por el espacio. 


Sí menciona ángeles buenos y malos y nada más. Si el lector quiere considerar a los seres angelicales como extraterrestres genuinos, adelante. No existe dogma sobre este asunto, cada cuál esta habilitado para razonar y arribar a las conclusiones que mejor le satisfagan. 


¿Son los ángeles  extraterrestres?

El problema de aceptar a los ángeles como seres extraterrestres se encuentra en que son seres "que habitan la Tierra y su espacio circundante". No viven en planetas lejanos, tampoco se los menciona en las Escrituras viajando por las estrellas. Solo se nos revela que ellos están aquí, en la Tierra, desde antes que el hombre fuera creado y que pueden actuar tanto en la morada celestial que los alberga y la nuestra. Son invisibles para nuestros ojos y permanecen en la opacidad de nuestros sentidos. Los ángeles serían seres terrestres pero de naturaleza diferente a la humana.



Cuando la Biblia calla, se incrementan las especulaciones

El cuello de botella del argumento paulino complica la exégesis, más que nada, a la teología despensacional pretribulacionista protestante.  


Ya hemos tratado este punto declarando que, si están en el rango de animales aún siendo inteligentes, pueden no requerir salvación. La Biblia afirma que Cristo murió una sola vez  y para siempre para beneficio de los seres humanos. De modo que, desde este punto de vista, no parece haber motivo para aceptar vida extraterrestre en pecado, dentro del ámbito de la escatología evangélica. La salvación es para los humanos.


Este artículo fue escrito, simplemente, para ilustrar un serio problema teológico dentro del protestantismo evangélico. El ateísmo y el escepticismo, entre tanto, podrán considerar de estas dificultades como una pérdida de tiempo.Para la increencia la única forma de abordar la existencia de vida extraterrestre es a través de las probabilidades y la investigación científica. Lo metafísico no es parte de la agenda de cientificismo ateo.


El autor es de la idea que estamos solos en el Universo. Ahora bien:  ¿no es una manifestación egocéntrica de parte de un cristiano pensar que el hombre esta solo? Hay millones y millones y millones de estrellas y mundos ahí afuera. A esta pregunta respondo: ¿acaso no dicen los evolucionistas que la vida en la Tierra es lo más parecido a un accidente? ¿Cuántos "accidentes" tienen que haber para poblar las estrellas de vida? Es muy posible, en términos evolucionistas, que el hombre este solo en toda la vastedad del espacio. Hasta tanto no se encuentre vida de cualquier tipo en algún planeta remoto, estamos solos.

Problemas teológicos entre los protestantes


Ahora bien: es tan serio este asunto, el de la existencia de vida extraterrestre, que el profesor y filósofo cristiano Christian Weidemann; de la Ruhr-University Bochum; se atrevió a encarar el asunto en una conferencia titulada: ¿Murió también Jesús para los Klingons?" en un encuentro sobre vida extraterrestre celebrada por el Starship Symposium con el patrocinio de DARPA.  

Christian Weidemann
Filósofo y profesor cristiano
Se ha animado con una cuestión importante.
¿Por qué la escatología protestante no acepta vida extraterrestre de cualquier tipo?
A continuación, un compilado de lo expuesto: "Según el cristianismo, un acontecimiento histórico hace unos 2.000 años se suponía que era salvar a toda la creación", dijo Weidemann. "Se puede entender el conflicto" si extendemos el principio de la salvación al resto del Universo. Si el conjunto de la creación incluye 125 mil millones de galaxias con cientos de miles de millones de estrellas en cada uno, como los astrónomos piensan, entonces ¿qué pasa si algunas de estas estrellas tienen planetas con civilizaciones avanzadas? ¿Por qué Jesús ha venido solo a la Tierra, y no a todos los demás planetas habitados en el universo, solo para salvar a los terrícolas en detrimento  del resto de las criaturas de Dios?
Luego se pregunta: ¿Los Alienígenas y la religión cristiana podrían coexistir? Weidemann, quien se describe como cristiano protestante, sugiere algunas posibles soluciones a estos dilemas.  Tal vez los extraterrestres no son pecadores, como los humanos, y por lo tanto no están en necesidad de salvación. Esto contradice Romanos 8:21 y se da cuenta del problema. Sin embargo, el principio de la mediocridad, en su opinión, recrea alternativas."Si hay seres inteligentes extraterrestres, es seguro asumir que la mayoría de ellos son pecadores también" reflexiona Weidemann sin poder escapar del encierro que le provoca el versículo arriba citado. “Otra posibilidad es que Dios se encarnó en múltiples ocasiones, y el envio versiones de sí mismo para abarcar cada planeta habitado por separado.
Esto, y no lo ignora, lo coloca en conflicto con Hechos 4:12 Mientras que el descubrimiento de inteligencia extraterrestre probablemente estimularía una profunda introspección en todas las creencias, muchas de las religiones del mundo podrían adaptarse mucho mas fácil a este encuentro que el cristianismo evangélico, dijo el teólogo Michael Waltemathe, también de la Ruhr-Universität Bochum. "Parece -que aceptar vida extraterrestre sin colisionar con los preceptos- es un problema sólo del protestantismo", concluyó Waltemathe". Tal vez, la rebelión del querubín, antes de la caída de la primera pareja humana, pudo afectar la vida en otros mundos. Aún así, donde la Biblia calla, silencio deben hacer los que interpretan a menos que deseen entrar a transitar en temas de especulación".
Sin duda, los teólogos evangélicos la tienen complicada con el tema extraterrestre. El hallazgo de vida en otros mundos afectaría profundamente la escatología y habría que revisar la doctrina. Si bien es cierto que no todos aceptan la idea de un pronto encuentro con vida inteligente habitando fuera de la tierra, la ciencia ha dado opiniones mayoritarias a favor de un encuentro con otra raza que habita alguna parte del Universo.Un detalle no menor que los teólogos y filósofos protestantes ya tienen que tomar en cuenta a la hora de hacer teología.



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